La elección de materiales en una cocina no es solo una decisión estética; es una prescripción técnica. En ningún otro espacio de la vivienda convergen tantas agresiones simultáneas: humedad constante, cambios térmicos bruscos, abrasión química (limpieza), impacto mecánico y grasa.
Para arquitectos e interioristas, el reto no es solo diseñar una cocina bonita, sino garantizar que en cinco años siga siéndolo. Un material mal prescrito es una reclamación futura asegurada.
En esta guía técnica analizamos los sustratos y acabados más utilizados, sus propiedades mecánicas reales y cómo seleccionarlos con criterio profesional para equilibrar durabilidad, diseño y presupuesto.
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